Llegada de internet a Colombia
Seguramente
muchos ya conocen de lleno la historia
completa del Internet y como paso de ser un experimento militar a convertirse en
toda una revolución mundial, pero si eres colombiano tal vez te hayas
preguntado en algún momento sobre la
historia del Internet en Colombia y como llego a replicarse en nuestro país, y
cuáles fueron las entidades responsables de llevarlo hasta los millones de
hogares que hoy cuentan con el servicio. El internet
llego al país, gracias al convenio Cetcol, que estaba conformado por las
universidades de: Antioquia, andes, Eafit, nacional Industrial de Santander y
Colciencias y el Icfes, ellos compraron el primer grupo de direcciones clase C
para asignar en Colombia entre 1993 y 1994. Cuando el primer computador llegó al país, el 3 de marzo de
1957, la informática era una disciplina desconocida, una verdadera ciencia
oculta en Colombia y en la mayor parte del mundo. El enorme IBM 650 fue traído
por Bavaria, la empresa pionera en la sistematización en el país. Eran los
tiempos de los mainframes, grandes máquinas que pesaban toneladas y que se
consideraban a la sazón lo más avanzado de la tecnología del siglo XX.
No se había inventado
entonces el transistor y los computadores estaban compuestos de tubos de vacío.
Tampoco existían los discos duros, ni los disquetes, sino que la información se
almacenaba en tarjetas perforadas y la memoria era un tambor en forma
cilíndrica recubierto de una superficie magnética que permitía procesar la
información representada en las tarjetas. Obviamente no había tampoco pantallas
electrónicas, ni ratón. De esta maravilla de la época llegaron rápidamente
varias unidades en los meses siguientes. Coltejer adquirió una ese mismo año y
en 1958 las Empresas Públicas de Medellín y Ecopetrol se montaron en el bus de
la sistematización con la IBM 650.
En 1961 Fabricato adquirió
un IBM 1401, el primer computador con transistores que llegó al país, con el
que Colombia entró en lo que se conoce como la segunda generación de la
industria informática.
Las universidades empezaron
a recibir poco a poco los beneficios de la computación, en la mayoría de casos
por donaciones de la empresa privada. De hecho, los dos primeros IBM 650 fueron
a parar a las universidades Nacional y los Andes, en donde se crearon los
primeros grupos de trabajo en sistemas informáticos de la academia colombiana.
Pero posiblemente el
momento clave de la historia computacional del país se halla más adelante, en
1980, cuando un grupo de profesionales abraza de modo pionero y demostrando
gran visión tecnológica, la propuesta aún en pañales a escala internacional de
comercializar microcomputadores. Manuel Dávila, ingeniero de sistemas de la
Universidad de los Andes, junto con el matemático Iván Obregón fundaron ese año
Microtek, la primera compañía formal de importación de microcomputadores
establecida en el país. Obtuvieron la representación comercial de la marca
RadioShack y aventajaron en unos meses a Apple, que también inició operaciones
oficiales ese mismo año, por iniciativa de Germán Arciniegas. Dávila es
fundamentalmente un desarrollador de software y fue el creador del primer
paquete de software administrativo hecho en Colombia, que se vendía junto con
la máquina, a razón de 650.000 pesos el microcomputador y 90.000 pesos el
programa contable.
Los microcomputadores
fueron las máquinas que precedieron al popular PC de hoy día y marcaron el
camino que habría de masificar 20 años después la computación en el planeta.
Entre 1980 y 1983 se establecieron en Colombia diferentes representaciones
comerciales de las marcas que entonces disputaban el mercado internacional, como
NEC (a través de Carvajal S.A.), Commodore, Durango, HP, Texas Instruments y la
que impondría a escala mundial el formato dominante de la industria
computacional, IBM y su famoso PC.
La restricción a las
importaciones acaecida en 1983 durante el gobierno de Belisario Betancur llevó
a la quiebra a Microtek y a la mayoría de sus rivales, y solo quedaron en el
mercado las grandes marcas, especialmente IBM.
Entre las primeras empresas
que decidieron adquirir microcomputadores y sistematizar su gestión en 1980 figuran
Jorge Barón Televisión, Supermercados Pomona, Viajes Oganessof, Rica Rondo e
Inpahu, que no dudaron en sumarse a la onda tecnológica que empezaba a abrirse
paso.
Los años 90 trajeron
vientos más refrescantes aún, especialmente la Internet, a la que el país se
conectó oficialmente desde 1995 gracias a gestiones del ingeniero Hugo Sin y su
equipo de trabajo de la Universidad de los Andes.
En la actualidad, la
penetración de Internet en el país es de aproximadamente el 5 por ciento y uno
de cada dos mil colombianos tienen un PC. Son tasas muy bajas si se compara con
las de países desarrollados, pero suficientes para que Colombia se ubique en el
cuarto lugar del mercado tecnológico latinoamericano, detrás de Brasil, México
y Argentina. Curiosamente, a principios de la década del 80, cuando llegó el PC
al país, en Colombia había una pequeña pero dinámica comunidad de
desarrolladores de software que aspiraba desempeñar un papel en esa industria
naciente. Pero las tendencias internacionales y las políticas macroeconómicas
terminaron arrinconando al país en el papel de consumidor de paquetes
tecnológicos importados, a pesar de que, en palabras de Manuel Dávila, “está
demostrado que para desarrollar la industria del ‘software’ no se requiere ser
un país desarrollado, lo que se necesitan son políticas y decisiones”.
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